El Plan de la Lectura región de Tarapacá 2018-2023 marca un hito como ejercicio de descentralización del trabajo de fomento lector. Con el objetivo de otorgar un carácter transversal y pertinente al Plan, con una gestión participativa e inclusiva de la sociedad civil, que promueva la lectura como un valor social en todo el territorio, en su diseño no solo se consideró el quehacer institucional que se desarrolla en Tarapacá mediante el Comité Ejecutivo Regional, sino también a la Mesa Ciudadana de la Lectura, como instancia que posibilita el compromiso de agentes, organizaciones y personas vinculadas con la promoción de la lectura en la región.

 

Tarapacá posee características territoriales, históricas y culturales que forman parte de la identidad nacional. Su paisaje, con una larga costa de playas de aguas cálidas, la pampa desértica hacia el interior, los salares y el bosque de tamarugos —llamado Pampa del Tamarugal—, son testigos del auge de la época del salitre, el denominado oro blanco: las antiguas oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura son sitios considerados por la Unesco como Patrimonio Mundial de la Humanidad (2005). Asimismo, la región es rica en tradiciones —como el baile chino, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco en 2014— las que junto al desarrollo de grandes flujos migratorios, extranjeros y nacionales, motivados por el desarrollo económico, y la presencia ancestral de pueblos indígenas andinos, han constituido un territorio multiétnico y multicultural.

 

En este contexto, y con base en el diagnóstico realizado, se visualiza este Plan como una plataforma para profundizar en el enfoque de derechos y en la educación intercultural, permitiendo un progreso sustantivo en pos de garantizar el ejercicio de la lectura como una forma de contribuir a acortar brechas sociales y culturales dentro de Tarapacá. Sin duda, en el escenario regional es necesario articular a los actores locales para propiciar un esfuerzo colaborativo que permita fortalecer el trabajo de los mediadores de lectura y nutrir el ecosistema del libro, a fin de hacer posible un avance en la calidad de contenidos, y que estos puedan ser accesibles a toda la comunidad y, en especial, a las nuevas generaciones.